La tecnología puede esconder tus errores. La velocidad termina por revelarlos.
Nunca habíamos tenido autos tan capaces. Frenan mejor, tienen más grip, reaccionan más rápido y cuentan con sistemas electrónicos capaces de intervenir en milisegundos cuando algo comienza a salir mal. En términos de seguridad, es extraordinario. Pero existe un efecto secundario del que hablamos muy poco: cada vez es más difícil distinguir dónde termina la habilidad del conductor y dónde comienza la capacidad del automóvil.
Y para quienes nos dedicamos al entrenamiento de manejo avanzado, eso representa un problema.
La paradoja del entrenamiento de manejo avanzado
Existe una paradoja en el entrenamiento de conducción avanzada: para enseñar de forma segura necesitamos reducir la velocidad, pero al reducir la velocidad también podemos esconder muchos de los errores que precisamente queremos corregir.
Un vehículo moderno, equipado con buenos neumáticos y las ya conocidas asistencias de manejo, puede hacer que cualquier persona se libre de situaciones que hace 30 años hubieran resultado en un accidente fatal. Estas asistencias, y los neumáticos, pueden tolerar una sorprendente cantidad de errores de técnica de manejo cuando se conduce a velocidades de ciudad. El conductor puede frenar tarde, utilizar demasiado volante, elegir una mala trayectoria, provocar transferencias bruscas de peso o realizar múltiples correcciones y, aun así, la mayoría de las veces salir bien librado.
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La falsa sensación de seguridad al volante
Cuando hablamos de un entrenamiento de manejo, cuando se utiliza un auto de alta gama con grandes capacidades dinámicas y muchas asistencias, al exponer a un estudiante ante un ejercicio con conos a velocidad moderada el resultado puede ser correcto; sin embargo, la técnica utilizada puede no ser la correcta, y esto genera una falsa sensación de seguridad en el conductor, creyendo que tiene las habilidades de un piloto profesional, cuando hay un problema escondido detrás.
Muchas marcas de autos de alta gama invierten cantidades absurdas de dinero en eventos de "Capacitación" a sus clientes, cuando más bien el propósito es mostrar las capacidades dinámicas del vehículo en ambientes seguros, cerrados y contenidos.
El problema es que en la vida real, a velocidades de carretera, ese enorme margen que nos otorgan las llantas y las asistencias de manejo comienza a desaparecer: estamos a expensas de las leyes de física. Las mismas acciones que parecían inofensivas a 60 o 70 km/h pueden generar reacciones mucho más agresivas y peligrosas en el vehículo a 140 o 160 km/h.
Para el entrenamiento de manejo esto presenta otro problema: no podemos utilizar velocidades de carretera simplemente para hacer visibles todos los errores durante un entrenamiento. El costo de equivocarse sería demasiado alto.
Entonces surge una pregunta fundamental:
¿Cómo podemos enseñar las consecuencias de conducir a mayor velocidad sin necesitar entrenar a mayor velocidad?
La respuesta es hacer exactamente lo contrario: en lugar de aumentar la velocidad, reducir el grip.
Ahí comienza nuestra aventura con Easydrift.
Qué es Easydrift y cómo se usa en el entrenamiento de manejo
Hace 17 años, cuando iniciamos, una de las partes más populares y gustadas en nuestros eventos era el ejercicio de sobreviraje, para el cual utilizábamos los míticos Jettas de AS3 con palanca de freno de mano, para inducir situaciones de pérdida de control bloqueando las llantas traseras del auto. El mundo cambió y nosotros cambiamos con él. Hubo que buscar nuevas alternativas para ejercicios de control avanzado del vehículo. Después de una búsqueda a nivel mundial, llegamos a Easydrift.
¿Qué es el Easydrift? Un sistema de aros de plástico que envuelve la llanta y reduce el grip en un 90%. Pero ojo: el nombre puede ser engañoso, pues ni es fácil, ni está diseñado para hacer drift. La belleza de este sistema es que se puede colocar en cualquiera de las 4 llantas, o solamente en 2, para replicar circunstancias de alta velocidad, condiciones de terreno cambiante, condiciones de hielo o poca adherencia, manejo de cortesía, o simplemente pérdidas de control simples. Las posibilidades son infinitas.

Pero aquí está lo verdaderamente interesante: Easydrift no solamente sirve para enseñar qué hacer cuando el auto pierde adherencia. Sirve, sobre todo, para descubrir qué estaba haciendo el conductor antes de perderla.
Cómo se hace visible un error de manejo antes del derrape
Al reducir drásticamente el grip, el sistema ED se vuelve una especie de lupa sobre la técnica de manejo. Un frenado tardío, soltar abruptamente el freno, entrar mal colocado a una curva, girar demasiado el volante o hacer una corrección innecesaria dejan de pasar desapercibidos. El auto reacciona y prácticamente le dice al conductor: "eso fue demasiado".
Y ahí cambia por completo el propósito del ejercicio. Ya no se trata solamente de aprender a corregir un derrape; se trata de aprender a no provocarlo.

El caso de "La Pera": subviraje en una curva de radio decreciente
Pongamos un ejemplo. Imaginemos "La Pera", en la carretera México-Cuernavaca, una curva de radio decreciente; es decir, comienza abierta y se va cerrando hacia el final. Un conductor que viene con la vista corta y descubre el cambio de radio a último momento, a baja velocidad, probablemente no tenga mayor problema. El auto resuelve la situación y el conductor sigue su camino convencido de que reaccionó correctamente.
Pero imaginemos ahora que ese mismo conductor entra a 140 km/h, una velocidad que al inicio de la curva parecía sostenible. Cuando descubre que el radio comienza a cerrarse, se encuentra exactamente con el mismo problema, sólo que ahora necesita resolverlo con mucha más velocidad. Frena y, al mismo tiempo, aumenta el giro del volante intentando no pegarle al muro. El vehículo subvira, se queda sin la capacidad de seguir la trayectoria que el conductor le está pidiendo, y termina en un fuerte impacto.
El problema no comenzó cuando el vehículo perdió adherencia. Comenzó varios segundos antes, cuando el conductor no anticipó la curva, no preparó su velocidad, eligió una mala trayectoria y terminó exigiéndole demasiado al vehículo al mismo tiempo. Para cuando finalmente aparece la pérdida de control, el conductor ya se ha metido en un problema del que probablemente no podrá salir, ni siquiera con la ayuda de toda la tecnología que equipa su auto.
Eso es precisamente lo que buscamos hacer visible.
De pelear con el auto a anticipar la maniobra
Con Easydrift podemos provocar esas reacciones a velocidades considerablemente menores y repetirlas una y otra vez dentro de un ambiente controlado. El conductor comienza entonces a entender que el automóvil responde a la suma de todos sus inputs: volante, freno, acelerador, trayectoria y transferencia de peso.
Y poco a poco sucede algo todavía más interesante: el alumno deja de pelearse con el auto.
Empieza a mirar más lejos, anticipar, preparar la velocidad antes de la maniobra, utilizar mejor el espacio, buscar una línea más limpia y hacer movimientos suaves pero contundentes. El vehículo se vuelve más estable, las correcciones disminuyen y el conductor descubre que puede conseguir exactamente el mismo resultado pidiéndole mucho menos al auto. Y como consecuencia natural, también consigue algo que muchas veces olvidamos cuando hablamos de conducción avanzada: un viaje mucho más suave y confortable para sus pasajeros.
Ese es, para nosotros, el verdadero valor de Easydrift.
El verdadero valor de Easydrift en el entrenamiento de manejo
No necesitamos aumentar la velocidad para aumentar la dificultad. Reducimos el grip para hacer visible la técnica.
Y cuando posteriormente devolvemos al conductor todo el grip disponible, la técnica permanece. Lo que cambia es que ahora tiene un margen de seguridad mucho mayor.
